
Esta mañana,cuando los primeros rayos del sol se asomaban por mi ventana,entre sueños escucho una extraña melodía que aveces sonaba baja y otras alta... En una de las altas me despierto sin entender muy bien que era lo que estaba pasando, me doy vuelta buscando que mely continué su sueño tranquilamente,pero grande fue mi sorpresa cuando no la encontré a mi lado.
Ella estaba,cómodamente sentada en su sillita de madera,cantando una extraña canción,apenas entendible pero que resultaba armonioso para mis oídos.
Mi pequeña,al percatarse de que la estaba escuchando,me regala una sonrisa gigante y continua con su canto al son del dinosaurio morado,Barnie...
Dicen que la inclinación hacia el arte es signo de una inteligencia aguda y que hay que incentivar al niño a que continué por ese camino. Yo por lo pronto pienso continuar disfrutando de las serenatas matutinas que me da mi niña y mas adelante veremos si se convierte en la promesa artística del Paraguay...



